La Alpujarra almeriense se despliega por el valle del río Andarax, en la cara oriental de Sierra Nevada. Más tranquila y desconocida que la granadina, es tierra de parras y uva, agua abundante, cascos moriscos y una historia andalusí intensa, con Laujar de Andarax como capital.
De Sierra Nevada al desierto
El Andarax nace bajo las cumbres, en Laujar de Andarax, y desciende regando huertas, parrales y bodegas hasta acercarse a Almería. Por el camino, pueblos como Fondón, Canjáyar, Ohanes (cuna de la uva del barco) o Padules (con las Canales, un desfiladero espectacular) conservan iglesias mudéjares y trazados árabes.
Historia morisca y vino
Este valle fue último refugio de Boabdil y escenario de la rebelión morisca. Hoy vive del vino de la tierra Laujar-Alpujarra, del turismo rural tranquilo y de un patrimonio que sorprende para lo desconocido de la zona: alcazabas, aljibes, museos etnográficos y fuentes por doquier.